“Un café al pie de la vaca”

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De las redes sociales pueden nacer cosas buenas. En la cuenta de Twitter @CarishinaG surgió una invitación que todavía está pendiente a través de @cafedelavaca para conocer cómo se hace el rosero, una bebida tradicional ecuatoriana.

Por supuesto, la invitación fue aceptada, pero hasta organizar dicho encuentro, esta carishina quiso conversar con Marisol Guarderas, la mujer que está detrás de esta gran idea que se llama Café de la vaca y que desde su apertura se convirtió en un referente de la comida nacional.

Quienes vamos al Café de la vaca seguro hemos visto a Marisol algún día; siempre se la ve detrás del mostrador, sentadita a un lado de la barra o dando vueltas por las mesas viendo que todo marche bien. Así mismo la encontré en el Café de la Vaca de Cayambe, a donde viajé para conversar con la cabeza de esta gran empresa culinaria.

A las faldas del majestuoso y despejado nevado Cayambe se ubica este restaurante. De hecho, la presencia del coloso fue decisiva en la compra del terreno en donde hoy en día está ubicado el segundo Café de la vaca que se montó en el país. Para Marisol y su familia que el restaurante goce de una vista tan imponente fue indispensable, por ello, se asumió como buen augurio contar con una imagen tan poderosa de la naturaleza al momento de elegir el lugar.

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Iniciamos la conversación recordando lo que motivó a Marisol conceptualizar esta casa culinaria. Precisó que el café nació de la crisis de los años noventa, cuando el Ecuador pasaba por una situación compleja, y en la que, según nos dijo Marisol, la leche también sufrió las consecuencias de una mala economía. Fue cuando el negocio familiar proveniente de las vacas de su hacienda se vio afectado.

Pero como dijo Albert Einstein: la crisis trae bendiciones y la creatividad puede hacer la diferencia entre vivir mal o mejor.

imag0488En algún momento, el padre de Marisol, un teatrero reconocido de Quito y que ya no está entre nosotros, había comentado que se podía hacer un “café al pie de la vaca”, de allí es que a Marisol y su esposo Juan se les ocurrió aprovechar el espacio de la hacienda, la cercanía a la carretera que va hacia el sur del país y sus propios productos provenientes de sus vacas (leche, quesos y, por supuesto, su nata). De este comentario también nació el nombre como ahora lo conocemos.

Entonces, Marisol conceptualizó la idea, le dio forma a ese pensamiento tan sencillo de su padre y logró plasmar el deseo de muchas añoranzas: tomar leche de vaca recién ordeñada, desayunar con rico pan, mermelada y NATA.

“Me encanta el desayuno, es mi comida más importante y me encanta que sea abundante”, dijo Marisol (coincido), por ello pensó en esta opción como la primera oferta gastronómica para su café. La idea se fortaleció cuando una agencia de viajes le recomendó hacer desayunos para los turistas que viajaban al sur del país. No obstante, la fuerza estuvo en recrear lo que solía comer en su casa, con su familia nuclear, de esa forma definió los platillos que se servirían en su restaurante.

Ahora el Café de la vaca ofrece también almuerzos, un menú que se ve representando por algunos platos nacionales pero, sobre todo, por el locro de papas “bien hecho”.

Marisol no es una chef profesional, ni tampoco su marido e hijos, que son quienes mueven el negocio, pero sí es una gastrónoma por experiencia. Aprecia la calidad en un producto, ama la cocina, valora lo fresco, y le da vueltas a una idea tantas veces sean necesarias para lograr un nuevo producto antes de sacarlo a la venta.

Tanto es así, que durante la entrevista estuvo trabajando en un nuevo jugo que tiene en mente ofrecer a sus clientes. Lo miró mil veces, lo probó, analizó sus cambios en color y sabor. Marisol contó que suele hacer esto mucho, que juega con la comida, con los ingredientes con el fin de concretar la mejor receta y de llevar originalidad al paladar de sus comensales.

imag0477Y es que eso es el Café de la Vaca, original en todos los aspectos (imagen, utensilios, decoración, etc). Tal vez hoy es mucho más fácil hablar de la importancia del concepto detrás de un restaurante, pero hace 20 años no lo era. Hoy en día hay literatura, chefs a montones con conocimientos novedosos respecto al desarrollo de la gastronomía a nivel mundial, pero antes no era tan fácil y, sin embargo, Marisol lo logró.

El Café de la vaca es un lugar único, especial, con productos ricos y de buena calidad. El sabor de sus legumbres en la cazuela, del pan, de la leche, de las frutas de sus jugos es más potente, eso se debe a que hay alguien detrás pensando en la frescura, en lo orgánico, en la pureza con la que se trabajan los alimentos desde su semilla.

Ese es el trabajo de Marisol, quien está enamorada de su esposo, de sus hijos, de su trabajo y del amor. Después de la conversación que mantuve con ella fue eso lo que pude percibir; y es sencillo también verlo en las paredes del café, en los artículos que lo decoran: amor, eso que brilla en sus ojos cuando habla de sus clientes, cuando habla de su familia y también cuando habla de la gente que le rodea, de los aprendizajes que le deja su trabajo y las personas que laboran en el café, que crecen y continúan creciendo cuando salen de él.

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Para Marisol esa es una de las cosas que más valora, pues se ha dado cuenta que su negocio ha ayudado a mejorar vidas, a ser un resorte para avanzar al siguiente escaño. Me alegro por ella y por quienes tuvieron la suerte de pasar por el café, porque esa es una forma de hacer bien los negocios, y solo la buena voluntad de un empleador puede abrir un buen camino para todos los que son parte de un proyecto.

Marisol, al igual que gran parte de su familia, estuvo ligada al escenario. Fue teatrera y de alguna manera la vida le fue alejando de las tablas, sin embargo, ahora sus esfuerzos también se enfocan en la promoción cultural, que le hace cumplir, sin obligación, con el concepto de responsabilidad corporativa a su manera.

imag0472Otro ejemplo de su responsabilidad de cara a la problemática ambiental es la campaña que inició para eliminar los sorbetes en el consumo de bebidas. Es que no hay por qué usarlos si la limpieza de un local es ejemplar y ella lo sabe, así que la propuesta seguro funcionará en los locales que Marisol maneja y ojalá se extienda a otros negocios de alimentos a nivel nacional.

La conversación con Marisol trajo muchos tópicos que en este post no alcanzaría a relatarlos, fue un encuentro entretenido, agradable, sincero y delicioso. Proyectos, buena vibra, ganas de sacar adelante a la gastronomía nacional fueron otros temas topados que seguro tomarán forma en el futuro, así como tomará forma también la enseñanza de la preparación del rosero, esta bebida tradicional ecuatoriana que no ha muerto desde la época de la Colonia.

Así que, Marisol y yo quedamos en deuda, ojalá pronto volvamos a juntarnos. 🙂

*El Café de la vaca está en Machachi, Cayambe y en Sangolquí.

4 thoughts on ““Un café al pie de la vaca”

  1. Ivonne Cevallos says:

    Chevere Pame que incluyas historias.
    De historias está hecho el mundo y mejor si son matizadas con café
    Lindo mezclar el cuento con el paladar, así nos hacemos más sensibles.
    Gracias a tu tiempo de Carishina Gourmet
    tqm
    Ivonne C.

    .

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  2. MONICA FIERRO MALDONADO says:

    Yo conozco y he ocupado los servicios que dan en el Café de la Vaca y realmente es un lugar precioso amigable, tranquilo lindo y como decía mi nieto cuando era chico e iba a los diferentes servicios que tiene el café sobre todo a los baños papá papá esto es a puro vaca

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