La herencia inglesa del té ya tiene sala en Quito

imag0597

En un pequeño terreno que adquirimos con mi familia recientemente, y en el que tengo un pequeño huerto, encontré una mata vieja de un tipo de mora-frambuesa a la que todavía no logro conocer a fondo. No sé cómo podarla para que dé más frutos y para que se fortalezca (no estarían demás sus consejos si saben algo sobre esta mata). Pero el pasado fin de semana me ofreció un pequeño ramillete de su fruto con unas ocho moritas-frambuesas, cada una de un color distinto (cómo puede sorprender la naturaleza)… La observé, admiré, compartí la emoción con mi familia, pero la dejé allí en la misma rama. No sabía qué hacer con ella, sentía temor de cortarla, no sabía cómo usar esa pequeña entrega de la tierra.

Sin embargo, ayer acudí a una invitación hecha por el hotel Dann Carlton de Quito para inaugurar una sala de té, la London Tea Room, un espacio muy ‘chic’, dedicado a las mujeres; mejor dicho, a la conversación que solo las mujeres podemos hilar en una tarde entre amigas.

imag0606¿Por qué les cuento esto? Pues porque me brindaron un té de frutos rojos, con las moras y frambuesas que vi en mi pequeña tierra el domingo pasado. Esas frutas pasadas en agua caliente y combinadas con clavo de olor, canela, y otras especias. ¡Qué buena idea!

Siendo una amante declarada de las infusiones y el té no comprendo cómo no se me ocurrió tal cosa. Solo puedo adjudicar aquello a mi carishinería, a mi incapacidad de ver a los frutos y a los alimentos convertirse en verdaderos manjares.

Y bueno pues, aprovechando el momento, pedí al mesero que me brinde un nuevo té, con otros aromas y sabores, que me sorprenda. Así que me pasó uno a base de pétalos de rosa, canela, manzana, clavo de olor, etc., que estuvo riquísimo, tal vez un poco dulce para mi gusto, pero el aroma de sus ingredientes privaba a cualquier alma.

imag0607Luego vinieron los acompañantes, deliciosos bocaditos de sal y de dulce ingleses que hacían honor al nombre de esta acogedora sala. Sencillos, pero de sabores penetrantes, que además, permitían guardar el sabor de las infusiones en boca. Estos bocaditos llegaron en las torres tradicionales típicas londinenses, que permiten apreciar las formas y colores de lo que ofrece la mesa, pero que además permite compartir con los demás comensales, de tal forma, que todos pueden acceder fácilmente a los alimentos, consolidando el concepto de comida colectiva que abre la comunicación entre quienes comparten una mesa.

Esta tradición inglesa, cuenta el menú de la London Tea Room, inició con el rey Carlos II, quien acostumbró a la corte inglesa a consumir este tipo de bebida, haciéndola popular entre los más pudientes del reino y posteriormente entre la ciudadanía en general.

Y es que el té toma lo mejor de las plantas. Se apropia de sus colores, de sus aromas y sabores y los dispone a nuestro paladar como un gran regalo que copa los cinco sentidos. Si a esto se le suma un ambiente elegante, delicado, entre vintage y moderno, entonces la buena vibra y la buena conversación está asegurada.

imag0594

Y pues, en medio de este ambiente gastronómico, no podía faltar el chef, Andrés Viteri, un joven con mucha experiencia internacional y que ahora es la cabeza culinaria del hotel Dann Carlton. En una breve pero simpática charla, Andrés me contó que para lograr estas mezclas exóticas de los tés jugó mucho con los ingredientes, probó varias opciones antes de fijar la receta final, pero sobre todo, dejó las frutas deshidratadas de lado, y se quedó con las frutas frescas. También nos contó que disfrutó mucho en recrear cada uno de los bocaditos londinenses que acompañan las bebidas y que son el centro de las mesas del London Tea Room.imag0614

Andrés estudió en Barcelona, en la universidad de San Pol de Mar, la más antigua de España. Es un cocinero-pastelero y nos explicó que estas torres otorgan varios sabores a los paladares y que constituyen un ritual dentro de esta ‘ceremonia inglesa del té’. Abajo van los bocaditos de sal: sanduchitos con jamón caramelizado y prosciuto con queso crema; salmón con mayonesa y tomillo; con tomate deshidratado, camarón, aguacate al romero; y otro de huevo con apio.

imag0611En el segundo piso vienen los scones clásicos ingleses, unos bizcochos de sabor neutro que vienen acompañados de mermelada de vino tinto y moras,  o con crema chantilly con un toque de baileys (súper fácil de hacer). Además, viene también una bolita de queso crema a las finas hierbas, con ajonjolí blanco y negro.

Y en el tercer piso, viene la mejor parte: pie de limón, trufa blanca en cama de zanahoria, con mermelada de mora y vino, y unos turrones rellenos de mousse de limón. También hay unos vasitos centrales rellenos de mousse de chocolate blanco y negro con algo de dulce de leche y crujiente de mora.

imag0595Y como de todo hay en la viña del señor, para quienes prefieren el café, hay todas las opciones imaginables para saborear estos manjares ofrecidos en esta nueva sala dedicada a una de las mejores creaciones gastronómicas, el té.

Así que les invito a acudir a este lugar, vayan con amigos y amigas, disfruten de un buen momento, mímense y coman rico. Yo el fin de semana les contaré si todavía está el ramillete en mi matita de mora-frambuesa y les mandaré una foto desde el twitter @CarishinaG contándoles si puede acercarme aunque sea un poquito a la receta del té de frutos rojos del chef Andrés Viteri. Crucen los dedos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s